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Food for Faith – Why I am confident that God answers prayers

Por qué confío en que Dios
responde las oraciones

o cómo se construyó mi nueva casa

Hay 24 personas en mi cadena de correos privada que se comprometieron a rezar por mí y por lo que les pida para que apoyen con sus oraciones a Good News Ministries, mi familia, etc. ¡La mayoría lo han estado haciendo desde el 2003! Realmente aprecio su regalo y estoy segura que en parte son la razón por la cual muchas de mis oraciones han sido contestadas.

A veces, cuando les mando un nuevo pedido de oración urgente o doloroso para mi corazón, uno o dos de ellos me dicen que es obvio que Dios se va a encargar del tema, porque Él siempre contesta mis oraciones y una de las razones por las que a ellos les gusta ser parte de mi equipo privado de oración es porque pueden ver a Dios obrando maravillas. Sin embargo, cuando escucho esto, me dan ganas de responder, “Quién, ¿YO? ¿Mis pedidos de oración?” ¡Hay algunos pedidos muy importantes que fueron hechos por primera vez en el 2003 y por los cuáles aún estoy esperando resultados!

Mirar los 10 años de pedidos de oración a través de los ojos de mis amigos es muy esclarecedor. También me da ánimo y me permite crecer en mi confianza en Dios.

La clave del éxito en la oración se revela en la siguiente escritura: “Tenemos esta confianza en él de que si pedimos cualquier cosa de acuerdo a su voluntad, él nos escucha”. (1 Juan 5, 14)

Ahora estoy viviendo en la casa construida por intervención divina.

A menos que el Señor construya la casa ...

Obtener un préstamo para la construcción en el peor momento económico de la historia de EEUU desde la Gran Depresión requirió una intervención divina — e insistencia en la búsqueda de cómo Dios quería intervenir. Este no fue el único obstáculo al cual Ralph -mi esposo- y yo nos enfrentamos. Hubo unos cuantos obstáculos más, uno de ellos fueron nuestras propias dudas. Preguntábamos: ¿Está bien esperar que Dios nos ayude con este proyecto? Quizás él no quiere que tengamos esta casa, quizás él sabe algo que nosotros no sabemos, como por ejemplo que Ralph iba a perder su trabajo después de que se construyó la casa.

Bueno, ¿adivina qué? Ralph efectivamente perdió su trabajo justo cuando la casa se terminó de construir.

Confiada en que Dios responde las oraciones

Sin embargo, tuve la confianza de que esto también fue algo bueno y que formaba parte del plan de Dios para nosotros. Realmente creo que Dios bendijo a Ralph al salvarlo de un trabajo de mucho estrés donde se sentía miserable y, como Dios estaba atrás de la despedida de Ralph, entonces por supuesto que tenía un mejor trabajo para él. Había estado rezando por muuuuuucho tiempo (al igual que mi equipo de oración) para que Ralph consiguiese un trabajo lleno de vida; por ende, ¡podrías decir que su despedida fue mi culpa! ¡Ja ja! y, alabado sea Dios, justo cuando se acababan los beneficios de su despido, el nuevo trabajo salió a la luz.

¿De dónde viene mi confianza? Miro hacia atrás en el tiempo buscando pistas de que Dios ha estado trabajando en un plan. Por ejemplo con la casa — cuando encontramos la tierra que queríamos comprar ocurrieron algunas intervenciones divinas que nos dieron la confianza de seguir adelante con la compra. Bueno, en realidad, las pistas estaban presentes mucho antes que eso. Casi compramos otra propiedad un par de años antes. En esa época encontramos al constructor que por “accidente”, sería el elegido de Dios: John Lapsley de Southern Oaks Homes, un católico que a veces rezaba por nosotros en medio de la noche con el mismo fervor con el que Ralph y yo rezábamos cuando nos enfrentábamos con obstáculos. Disfrutamos de maravillosas conversaciones acerca de la confianza en Dios.

Terry esperando que se construya la casa

Cuando encontramos la tierra correcta en el año 2008 (la cual era mucho, mucho mejor y más cerca de casa y de nuestra parroquia y amigos, etc., que la tierra original), John envío a un agrimensor de confianza para que midiera y nos dijera si la tierra tenía suficiente espacio para construir sin tener que cortar árboles. Antes de decidir si podíamos comprar el lote, también necesitamos que fuese un científico de la Agencia de Protección Ambiental para que nos dijera si las zonas pantanosas en la propiedad nos impedirían construir. John nos informó que la Agencia siempre tardaba un mes en llegar. Necesitábamos una respuesta inmediata porque el banco que estaba vendiendo la tierra sólo nos había dado 15 días para averiguar todo y se nos estaba terminando el tiempo. (Por supuesto, todo este tiempo habíamos estado rezando y pidiendo que Dios nos guiara.)

Para la sorpresa de John, lo cual ayudó a que su fe creciera aún más, el científico de la Agencia llegó al mismo tiempo que el agrimensor, lo cual les dio la oportunidad para conversar.

Dios nos estaba mostrando que él estaba involucrado. Él hizo posible que Ralph y yo pudiéramos hacer la compra con confianza. Tres años después, luego de mucho esfuerzo para lograr que empezara la construcción, pero luego de superar obstáculo tras obstáculo, pude darme cuenta que las dificultades no eran advertencias de Dios queriendo decirnos que nos diéramos por vencidos y vendiéramos la tierra. Dios no nos estaba diciendo que aceptáramos nuestras pérdidas porque nos habíamos equivocado. Podíamos seguir adelante con confianza, porque Dios no nos hubiese ayudado a comprar la tierra si él hubiese querido que la abandonáramos.

Hubo otras señales también, incluyendo una paz en mi interior que supera cualquier entendimiento humano. Y hoy, sentada acá en mi nueva casa mientras veo a mis padres disfrutarla y mientras disfruto del balcón en esta tarde tranquila con Ralph, o damos una vuelta romántica por el camino de entrada de madera, en la oscuridad de la noche, sé que las oraciones que aún quedan por ser respondidas un día serán respondidas porque son oraciones inspiradas en la voluntad de Dios y formarán parte de una nueva historia llena de fe para contarles mediante Good News Ministries.

¡Alabado sea el Señor!

© 2013 by Terry A. Modica

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